Hasta hoy no poseemos más que los escritos originales de un mísero resto extraído de voluminosos «expedientes» inquisitorios de Galileo de la época del proceso (1633) o de poco después.
En este documento se puede observar una de las declaraciones o interrogatorios originales de Galileo Galilei ante la Inquisición (ff. 78r-87r). Más concretamente se trata de la parte final de la deposición que Galileo ofreció el 12 de abril de 1633, que él mismo firmo, según la regla (línea 8: Io Galileo Galilei ho deposto come di sopra ), y el principio de la siguiente declaración (línea 9: Die sabbathi 30 aprilis 1633. Constitutus personaliter Romae in aula congregationum, coram et assistente quibus supra, in meique <etc.> Galileus de Galileis de quo supra [...]).
Tras la condena de las tesis científicas que sostenía Galileo se llegó, como es bien sabido, a la abjuración pronunciada por el gran pisano en la iglesia de la Minerva el 22 de junio de 1633. En los meses siguientes, Galileo obtuvo de Urbano VIII la posibilidad de cumplir su pena de prisión en su villa de Arcetri (1 de diciembre de 1633). Desde ahí, el 17 de diciembre de 1633 enviaba una carta totalmente autógrafa a su «protector», el cardenal Francesco Barberini, gracias a cuya intervención había obtenido ese favor.